Cornellà

La nueva reforma del aborto, una vuelta al pasado

El flamante ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón ha confirmado que finalmente se modificara la actual ley del aborto, aprobada en 2010

El flamante ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón ha confirmado que finalmente se modificara la actual ley del aborto, aprobada en 2010, eliminando el sistema a plazos y volviendo al modelo que figuraba en la ley de 1985.
Por si algún lector anda perdido, la ley aprobada en su día por Felipe González establecía la despenalización del aborto en tres supuestos: Violación, malformación del feto o peligro psicológico y/o físico para la madre. La actual ley otorga libertad a la mujer para decidir si quiere continuar con la gestación del embarazo durante las primeras catorce semanas, ampliable hasta las 22 semanas en caso de malformación o peligro para la mujer.
La principal diferencia, al margen de los plazos y facilidades para realizar de forma segura este tipo de intervenciones, es el concepto de despenalización y derecho. La ley de 1985 despenalizaba, es decir, abortar seguía siendo un delito pero se establecían supuestos especiales. La actual ley decretar el derecho de la mujer a decidir sobre su propio cuerpo.
Las legislaciones en materia de reproducción sexual nunca están exentas de polémica, siempre entran consideraciones morales o éticas. En España hay fuertes lobbies con posturas muy marcadas sobre la interrupción del embarazo. Sin entrar a valorar aspectos como los derechos del no nacido o cuando se considera ser humano un embrión, se ha de remarcar la imparcialidad ideológica que han de tener este tipo de leyes.
En el momento en que se empiezan a debatir aspectos teológicos o éticos sobre el derecho de un feto, olvidamos lo verdaderamente importante. Una legislación más restrictiva en materia abortiva no limita el número de abortos, pero si disminuye las garantías legales y sanitarias de miles de pacientes e incluso vulnera aun más el derecho a la vida.
En 2007, salieron a la luz varios casos de abortos clandestinos que conmocionaron a sociedad española, hasta el punto que el antiguo ejecutivo socialista precipito una nueva legislación en materia abortiva. Antes, amparándose en el peligro para la madre se podía abortar sin límite de plazos, dándose casos donde se abortaba con siete meses de gestación. Ahora el límite bajo cualquier supuesto son cinco meses y medio. Otorgando además garantías sanitarias y jurídicas a las mujeres.
Legalmente es una ley que funciona mejor, más seguridad y respeto por el derecho a la vida. Por lo tanto su modificación se debe por motivos ideológicos y religiosos. Supone un retroceso, una vuelta al paternalismo y limitación de los derechos de la mujer.
Otro punto, siempre envuelto en polémica, es la opción de las menores entre 16 y 18 años a interrumpir su embarazo sin necesidad de informar a los padres en caso de conflicto familiar. Según Ley Básica Reguladora de la Autonomía del Paciente y de Derechos y
Obligaciones los padres tienen derecho a representar a su hijo hasta los dieciséis años, a partir de ese momento el paciente puede decidir sobre su tratamiento médico, a excepción de supuestos graves donde se informara a los padres y su opinión será tomada en cuenta, pero no será decisiva. Dicho de otro modo, un menor de dieciséis años puede decidir si le operan de un tumor cerebral al margen de la opinión de sus padres.
¿Una joven, según sus derechos como paciente, tiene la madurez suficiente para elegir sobre su propia salud pero no sobre la evolución de su embarazo? Según el Partido Popular, ¿una joven puede trabajar y decidir si continua estudiando pero no puede decidir si ser madre o no? Toda esta modificación innecesaria de la ley es por defender el derecho a la vida. Si unos padres obligan a su hija a abortar pero ella quiere tenerlo, ¿Pesara más el derecho a la vida o el derecho de los padres a decidir? Pretenden endurecer la ley del menor, argumentando que una persona mayor de dieciséis años sabe distinguir entre el bien y el mal obligando al menor a asumir responsabilidades de adulto, pero por otro lado limitamos su capacidad y derecho de decisión relegando un aspecto crucial de su vida a sus progenitores.
Ante tales incongruencias no se me ocurren argumentos para refutar estas cuestiones. Cuando se generan cambios legislativos atendiendo a motivos ideológicos y no a aspectos y necesidades realistas nos encontramos con decisiones mal tomadas.
Pero no todo es negativo, hay una parte buena de toda esta noticia. Era una broma bastante recurrente afirmar que las niñas de “bien” iban a Londres a abortar. Si estas medidas siguen adelante, los viajes Low Cost han facilitado mucho el poder viajar . Londres es una ciudad muy bonita, siempre podremos recurrir a mecanismos ejercidos en el pasado, que es donde parece que quieren llevarnos las medidas del nuevo executivo.

Lidia Gómez
Secretaria de Igualdad y Políticas sociales