Cornellà

La derecha de toda la vida

Ante los acontecimientos sucedidos el 29 de febrero pasado, la caverna mediática de la derecha conservadora española, actuó como suele actuar siempre.

Ante los acontecimientos sucedidos el 29 de febrero pasado, la caverna mediática de la derecha conservadora española, actuó como suele actuar siempre. Titulares como “La oposición responsable del PSOE”, o “Prende la llama del PSOE” son algunos de los panfletos sensacionalistas que al día siguiente podías encontrar en el quiosco.


Frente a estos hechos, no he podido pasar la oportunidad de posicionarme a favor de esas ‘masas violentas’ de las que se habla. Y es que no se puede ser tan sumamente hipócrita como lo es la derecha española.


Cuando los socialistas estaban a la cabeza del gobierno español, ésta ya crispaba los ánimos de la población. La derecha ayudó a despertar a las bestias de las masas enfurecidas. Ellos empezaron a sembrar la semilla del descontento ciudadano. Lo hicieron mediante discursos demagogos y populistas. Pretendían decir lo que el pueblo quería oír, pasando por alto lo que necesitaba.


Este tipo de acciones políticas no son nuevas. Desde que tengo uso de razón, siempre he visto a la derecha haciendo una crítica destructiva, sin proponer opciones alternativas. Su alternativa, como se está viendo, siempre ha sido desfavorable a aquellos que escuchaban lo querían oír. Hoy estamos viendo germinar las semillas de su táctica política. Hoy vemos como después de adoptar un falso discurso desde la oposición, aplica el que sí es su eje vertebrador desde el gobierno. Los recortes al estado del bienestar, el retroceso legislativo que quieren dar en derechos civiles y laborales son la verdadera cara de la derecha. Y ante esto ¿Cuál es su postura?

Su postura es la de acusar al anterior gobierno, al que ahora permanece en la oposición, de llevar a cabo una oposición irresponsable por apoyar a los colectivos que nunca han dejado de reivindicar que estaban en contra del lento asesinato que está sufriendo nuestro estado del bienestar. Una postura que a mi parecer jamás debió abandonar pero las presiones del Bundestag parecían más fuertes que su soberanía.

He sido el primero en reconocer que nos alejamos de las bases de nuestra ideología, pero también soy el primero en reconocer en que se podrían haber hecho mejor las cosas, incluso alejándonos de éstas. También soy el primero en reconocer que, frente a este temporal, era difícil quedarse en casa creando un proyecto. Había que aportar medidas rápidas y se optó por las medidas del modelo neoliberal. Dicho modelo, lejos de querer salir de la crisis a través de un proyecto de intervencionismo estatal, aboga por dejar que la economía toque fondo hasta que sólo pueda subir. Y ese es el objetivo de la derecha, acelerar ese proceso para volver a la senda del crecimiento, de ahí que se apliquen estos recortes. A estas alturas no hace falta decir cuál necesita más tiempo de planificación. Es más fácil dejar caer, que evitar que siga cayendo. Es ley de vida.


En estos tiempos convulsos es cuando el PSOE está haciendo, no sólo la oposición más responsable en cuanto está configurando un nuevo modelo para salir de la crisis, si no que además está apoyando a esas clases que están viéndose perjudicadas por dejar caer la economía en picado. No está alentando a la violencia, está empujando a la población a no aceptar la caída, a que luchen por una alternativa real. Y ante esto ¿Qué hace la derecha?

Carga brutalmente contra sus ciudadanos, los que le han alzado en el poder para que resuelva la crisis con el menor daño posible. Los acusa de ser enemigos del estado de derecho, los discrimina y los condena a la miseria. Zapatero, sin embargo, siempre supo entender por qué actuaban así y nunca sus ciudadanos obtuvieron una reprobación de esta índole. Pero la derecha, lejos de entenderlos, los declara enemigos y los golpea cual saco de boxeo. Lo acontecimientos del otro día, no son la instigación de una actuación violenta por parte del PSOE, son la consecuencia de ignorar y golpear a tus ciudadanos, de crispar sus ánimos desde la oposición denunciando medidas que hoy se están siguiendo de manera más radical por su parte.

Llegados a este punto, he de decir que, como individuo de la sociedad, prefiero esta ‘irresponsabilidad’ del PSOE antes que la hipocresía de la derecha que a base utilizar un discurso populista y demagogo quiere conseguir destruir nuestro estado. Prefiero ver una población protestando en la calle que a una población resignada y encerrada en casa mientras va perdiendo los derechos por los que sus abuelos lucharon. Prefiero ser una bestia feroz que un saco de boxeo de las fuerzas opresoras de un estado que sólo gobierna para las clases privilegiadas. No soy partidario de la violencia, pero si me reprimieran mi derecho a la protesta, reprimir la represión sería la única vía para poder seguir protestando.

Emilio Pérez Tamarit
Secretario de NNTT